Medición de la presión intraocular y del espesor corneal
Medición de la presión intraocular y del espesor corneal
Medir la presión intraocular es muy importante. La razón: una presión intraocular excesiva puede causar daños en el nervio óptico, la capa de fibras nerviosas y el grosor de las células ganglionares de la retina. El límite superior normal de la presión intraocular es de 21 mmHg. Este límite se definió a partir de los valores medios de la presión intraocular en la población y las desviaciones estadísticas, la llamada desviación estándar. Por tanto, la presión intraocular varía de una persona a otra y está sujeta a ciertas fluctuaciones diarias. No obstante, los valores de presión intraocular superiores a 21 mmHg siempre pueden ser un indicio de glaucoma. En este caso, deben realizarse exámenes complementarios. Por lo tanto, podemos responder a la pregunta de si tiene sentido medir la presión intraocular con un claro sí.
Por lo tanto, la medición de la presión intraocular y el grosor de la córnea deben realizarse conjuntamente.
Si se sospecha un aumento de la presión intraocular, también es aconsejable medir el grosor de la córnea. La presión intraocular se mide en la superficie de la córnea. Los dispositivos utilizados para medir la presión intraocular se basan en un grosor medio de la córnea de 500-550 µm. Si el grosor de la córnea es superior a 550 µm, los valores de presión intraocular medidos son superiores a la presión intraocular real. Por el contrario, si el grosor de la córnea es inferior a 500 µm, el valor medido es inferior a la presión intraocular real. Por lo tanto, un espesor corneal bajo se considera un factor de riesgo independiente para la presencia de glaucoma.